miércoles, 4 de marzo de 2015

La exagerada importancia de la felicidad.

Llevo unos días dándole vueltas a un tema del que me parece importante hacer una reflexión.

Me refiero al auge de las corrientes psicológicas como la Psicología Positiva, el Mindfullnes, el Coaching y aquellos modelos que buscan alcanzar la paz y la serenidad.

Es verdad que merecen el reconocimiento de que numerosas personas han encontrado una vía para superar las adversidades de la vida cotidiana y sentirse mejor. Basadas en ideologías y metodologías que propician bienestar, han encontrado éxito en la cultura occidental actual que tanto busca el placer y huye del dolor.

Ahora bien, mi experiencia y mi visión personal y profesional me dice que si estás pasando por una etapa de estrés, ansiedad, depresión, duelo, angustia, separación….muy difícilmente encontrarás la solución a tu malestar  “pensando en positivo” o “modificando tus creencias”, no. Más bien me parece que es lo que han hecho desde hace muchos siglos las religiones en la sociedad, modificar tus creencias para pensar que la vida es mejor de lo que en realidad es.

Para mi entender, estas circunstancias vitales no se abordan tratando de superarlas y mirando para otro lado sino abriendo un proceso (en la mayoría de los casos algo doloroso) que te permita abrir heridas y entrar en las “cloacas del alma”, allí donde nadie quiere mirar donde está gran parte de lo verdadero de nosotros.

Y para ello me temo que no basta con la asistencia a un taller o la lectura del libro de autoayuda de moda. Para mí es como el que pretende superar sus crisis con psicofármacos, salidas respetables para quien no esté preparado o no quiera entrar en un proceso psicoterapéutico pero superficiales y poco duraderas, para no llevarnos al engaño.

Por mi carácter y mi historia personal, cuando era más joven siempre he tendido a buscar la paz y la tranquilidad como una forma de afrontar mis demonios personales. Ahora, tras haber pasado por un proceso profundo de transformación, reconozco que al ego no se le doma con buenas intenciones y filosofía new age, sino con una guía de otra persona experta en dominar el arte de la guerra contra el ego cuyas armas fundamentales son la compasión y la confrontación.


Isabel Berbel Teréñez. Psicóloga psicoterapeuta.

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